Saltamos al lugar donde el hard rock dejó de ser solamente música. Y pasó a ser un estilo de vida. Mil novecientos ochenta y tres, Los Ángeles. Sunset Strip. Mötley Crüe publica Shout at the Devil. Vince Neil.
Mick Mars. Nikki Sixx. Tommy Lee. Cuatro tipos maquillados. Cuero. Tachas. Y viviendo la noche como si no hubiera un mañana. Para mí, Mötley Crüe entendió algo antes que todos. En los años ochenta...
ya no alcanzaba con sonar distinto. Había que verse distinto. Había que vivir distinto. Había que convertirse en un personaje. Y Nikki Sixx entendió eso mejor que nadie. La música estaba a la altura.
"Shout at the Devil". "Looks That Kill". "Too Young to Fall in Love". Riffs pesados. Coros enormes. Y una actitud que no pedía permiso. No era solamente imagen. Había canciones. Lo más loco. La tapa.
Un enorme pentagrama. En plena Norteamérica conservadora. Las iglesias hablaron de satanismo. Los programas de televisión los atacaban. Y cuanto más los criticaban... más discos vendían. Y fijate el contraste con el episodio anterior.
Def Leppard construía canciones perfectas. Mötley Crüe construía mitos. Uno perfeccionó el sonido. El otro inventó una estética. Y funcionó. Cuatro discos de platino. Y el molde de todo el Sunset Strip durante el resto de la década.
Poison. Ratt. W.A.S.P. Cinderella. Todos iban a beber de esa misma fuente. Y va la pregunta. ¿Mötley Crüe inventó el glam metal... o simplemente fue la banda que mejor lo representó? Y una más. ¿Cuál fue la banda definitiva de Sunset Strip? ¿Mötley Crüe... o Guns N' Roses? Tirá en los comentarios.